Pulsa StartSobre el blog

PSP contra Nintendo DS, la última gran guerra portátil

Entre 2004 y 2005 llegaron dos portátiles con ideas opuestas: una PlayStation de bolsillo y una consola de dos pantallas con lápiz táctil. Así se jugó el último gran duelo antes de la llegada de los móviles.

Redacción de Pulsa Start

6 min de lectura

PSP-1000 de Sony, negra, vista frontal
Foto: Evan-Amos · dominio público, Wikimedia Commons

A comienzos de 2004, el mercado de las consolas portátiles era prácticamente de Nintendo. Desde 1989, la familia Game Boy había visto pasar a Atari, Sega, NEC y SNK sin perder el trono. Pero aquel año la situación cambió: Sony, que había conquistado el salón con PlayStation y PlayStation 2, anunció que iba a entrar en el terreno portátil, y Nintendo respondió con una máquina tan extraña que muchos no supieron qué pensar de ella.

Lo que siguió fue la última gran guerra de portátiles dedicadas, antes de que los teléfonos inteligentes cambiaran las reglas. Dos filosofías opuestas, dos compañías acostumbradas a ganar y un resultado que pocos habrían apostado cuando se vieron las primeras imágenes de ambas consolas.

El final de la era Game Boy Advance

Nintendo llegaba a esa batalla desde una posición muy cómoda. La Game Boy Advance, lanzada en 2001 y en Europa en junio de ese año, había llevado a la portátil un nivel gráfico cercano al de la Super Nintendo y recibido conversiones de muchos clásicos de 16 bits. En 2003 apareció la Game Boy Advance SP, con formato de concha, pantalla iluminada y batería recargable, que corrigió el mayor defecto del modelo original: una pantalla difícil de ver sin buena luz.

Game Boy Advance morada, vista frontal
La Game Boy Advance de 2001 fue la última gran portátil de la marca Game Boy antes de la llegada de la DS.Foto: Evan-Amos · dominio público, Wikimedia Commons

La Game Boy Advance siguió recibiendo juegos importantes, como Pokémon Esmeralda o The Legend of Zelda: The Minish Cap, e incluso un último modelo, la Game Boy Micro, en 2005. Pero Nintendo ya preparaba otra cosa. Al presentar la DS, la compañía insistió en que no sustituía a la Game Boy, sino que era un «tercer pilar» junto a sus consolas de sobremesa y sus portátiles. En la práctica, la DS acabó ocupando el lugar de la Game Boy Advance, cuyos cartuchos podía leer gracias a una segunda ranura.

PSP: una PlayStation en el bolsillo

La PlayStation Portable salió en Japón en diciembre de 2004, en Norteamérica en marzo de 2005 y en Europa el 1 de septiembre de 2005. Su propuesta era fácil de entender: llevar a la palma de la mano una experiencia cercana a la de PlayStation 2. Tenía una pantalla panorámica de 4,3 pulgadas y 480 × 272 píxeles, de una calidad que ninguna portátil anterior se había acercado a ofrecer, y un diseño negro y brillante que parecía más un aparato de electrónica de consumo que un juguete.

La gran apuesta de Sony fue el UMD, un disco óptico pequeño metido en una carcasa protectora. Permitía juegos mucho más grandes que los cartuchos de la época, pero también implicaba tiempos de carga, un lector con piezas móviles y más consumo. Sony quiso además que la PSP fuera un centro multimedia: reproducía música, vídeo y fotos desde tarjetas Memory Stick Duo, se lanzaron películas en UMD y, con las actualizaciones de sistema, recibió navegador web y otras funciones.

El catálogo inicial estuvo a la altura de esa ambición técnica. Ridge Racer, Wipeout Pure y Lumines demostraron desde el principio lo que la máquina podía hacer, y con el tiempo llegaron títulos que definirían su vida:

  • Grand Theft Auto: Liberty City Stories (2005), un GTA completo en formato portátil.
  • LocoRoco y Patapon, propuestas originales de los estudios de Sony que aprovechaban el estilo visual de la consola.
  • Crisis Core: Final Fantasy VII y God of War: Chains of Olympus, que llevaron grandes sagas de sobremesa a la PSP.
  • Metal Gear Solid: Peace Walker (2010), uno de los juegos más ambiciosos del sistema.
  • La serie Monster Hunter, cuyo multijugador local convirtió la PSP en un fenómeno en Japón.

Nintendo DS: dos pantallas y un lápiz

La Nintendo DS se adelantó ligeramente a su rival: salió en Norteamérica en noviembre de 2004, en Japón en diciembre y en Europa el 11 de marzo de 2005. Frente al músculo técnico de Sony, Nintendo ofrecía algo completamente distinto: una consola con dos pantallas, la inferior táctil y pensada para usarse con un lápiz, además de micrófono y conexión inalámbrica.

Nintendo DS original azul, abierta
La primera Nintendo DS apostó por dos pantallas, una de ellas táctil, en lugar de competir en potencia gráfica.Foto: Evan-Amos · dominio público, Wikimedia Commons

Gráficamente, la DS quedaba claramente por debajo de la PSP, y su primer diseño, grueso y de aspecto algo tosco, no ayudaba. Juegos de lanzamiento como Super Mario 64 DS mostraban su potencial, pero muchos no terminaban de ver para qué servían la segunda pantalla y el lápiz. La respuesta llegó en forma de juegos que no se parecían a nada de lo anterior.

Mientras Sony llevaba la sobremesa al bolsillo, Nintendo buscaba jugadores que nunca habían tenido una consola.

Brain Training, Nintendogs y los nuevos públicos

Bajo la presidencia de Satoru Iwata, Nintendo se propuso ampliar el número de personas que jugaban a videojuegos. La DS fue la herramienta perfecta. Nintendogs, de 2005, permitía cuidar de un cachorro acariciándolo con el lápiz y llamándolo por su nombre a través del micrófono. Brain Training del Dr. Kawashima, que llegó a Europa en 2006, proponía ejercicios diarios de cálculo y lectura y se sujetaba en vertical, como un libro.

Aquellos juegos, agrupados en Occidente bajo la etiqueta Touch Generations, llegaron a personas mayores, a madres y padres y a gente que nunca se había planteado jugar con una consola. Al mismo tiempo, la DS no descuidó a los jugadores de siempre: New Super Mario Bros., Mario Kart DS con juego en línea, Pokémon Diamante y Perla, Professor Layton o Phoenix Wright: Ace Attorney le dieron un catálogo tan variado como enorme.

El rediseño también pesó. En 2006 llegó la DS Lite, más delgada, ligera y con pantallas más brillantes, que se convirtió en el modelo más reconocible de la familia. Después vinieron la DSi, con cámaras y descargas digitales pero sin ranura para cartuchos de Game Boy Advance, y la DSi XL, con pantallas más grandes.

El resultado de la guerra

La DS ganó con claridad. Superó los 150 millones de unidades y se convirtió en una de las consolas más vendidas de la historia, muy por delante de cualquier Game Boy concreta. La PSP, por su parte, se quedó en torno a los 80 millones según las estimaciones más citadas, una cifra enorme para una recién llegada que convirtió a Sony en la primera compañía en plantar cara de verdad a Nintendo en las portátiles.

Los dos caminos dejaron huella. La PSP fue especialmente fuerte en Japón, donde Monster Hunter la mantuvo viva durante años, y demostró que había público para experiencias portátiles de gran presupuesto. Sony lanzó varios modelos, como la PSP-2000 o la PSP Go, esta última sin lector UMD y pensada para la descarga digital. En Occidente, en cambio, el software se vendió peor de lo esperado, y la piratería se suele citar entre las causas.

Ninguna de sus sucesoras repitió la historia. La Nintendo 3DS tuvo un arranque difícil antes de consolidarse, y la PlayStation Vita no alcanzó a su predecesora, hasta el punto de que Sony no volvió a lanzar una portátil de ese tipo. Para entonces, los teléfonos inteligentes ya se habían hecho con buena parte del juego casual que la DS había descubierto. Aquel duelo entre la potencia y la originalidad fue, en ese sentido, el último de su clase, y lo ganó la consola que se atrevió a ser diferente.

Temas

  • psp
  • nintendo ds
  • sony
  • nintendo
  • portátiles